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Enfrentando mis miedos (Culto de Ministración del Espíritu Santo)

Sabino

En Génesis 15: 4 dice: “Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará”, lo que nos habla de una confrontación entre Dios y Abraham.

Cuando Dios nos llamó a cada uno de nosotros, no nos llamó cuando estábamos adorándole de una vez. Bienaventurados aquellos que pudieron tener a sus padres desde pequeños que les enseñaron y les instruyeron en los caminos de Dios. Algunos no tuvimos esa gran oportunidad.

Damos gracias a Dios por que el Dios de Abraham es el mismo Dios que nos llamó, y cuando Dios nos llamó nos sacó de la tierra y del pecado donde estábamos y nos dijo levántate por que yo soy tu Dios y voy a ser de ti hombre y mujer grande en ministerio, y hombre y mujer grande en poder por que mi Espíritu Santo será quien te lleve en el peregrinar. Así como Dios dirigió el pueblo por el desierto con su Espíritu, también dirigió a Abraham y ese mismo espíritu que dirigió a Abraham es el mismo que comenzó a dirigirnos a nosotros hasta éste momento de hoy y los años que vendrán.

Dios le dice a Abraham que salga pero él se queda un tiempo en la tierra de Arán y es tierra seca. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que Dios te ha llamó, desde que te dijo deja tu vida pasada tu vida antigua por que yo voy hacer de ti una nueva criatura en Cristo Jesús?. No sé si te has quedado en tierra seca, pero cuando se le presentó a Abraham le dijo que su descendencia iba heredar la tierra y que iba ser de él una nación grande.

Más adelante en el libro de Génesis 15:5 continua diciendo: ”y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.”

En la cultura caldea donde nació Abraham, los padres llevaban a los niños a donde los magos para que las estrellas determinaran cual sería el futuro de ese niño, como idólatras que eran sus padres lo llevaron donde los adivinos para ver cuál sería su futuro y las estrellas determinaron que Abraham jamás tendría hijos. ¿Qué le han dicho los magos y los agoreros a usted? ¿Qué le ha dicho el médico de su situación de salud?

Abraham creció con ese temor en su mente en su corazón, pero Dios lo llamó para confrontarlo con su mismo problema. ¿Dios lo está confrontando a usted con su problema? es necesario que se levante en el Señor y que le permita que sea Dios,no usted, no sus recursos, no su fuerza, sino que sea el Espíritu Santo de Dios quien le ayude a confrontar sus situaciones aún aquellas que crea que son imposibles de cambiar.

Dios nos confronta con nuestros temores, aquello que no queremos mirar por miedo, Dios nos invita hacerle frente, pero mejor aún nos da la salida en Cristo Jesús, porque en Él somos más que vencedores. Las bendiciones y promesas que Dios te ha dado, el ministerio que te ha dado no es para otro, es para ti, para que hagas la obra de Dios pero levántate, mira ahora los cielos y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Así será tu descendencia.

Hno Sabino Espinoza

Culto de Ministración del Espíritu Santo

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